LA REFORMA.
Martín Lutero.
1) ¿En qué siglo surge la Reforma?
2) ¿Qué se entiende por reforma?
3) ¿Qué problemas sufría la iglesia católica?
4) ¿Quién fue Martin Lutero?
5) ¿Cómo se lograba la salvación según Lutero?
6) ¿Cuál fue la reacción de la Iglesia católica frente a la división de la Reforma?
7) ¿Cuál fue la principal orden católica fundada tras la Reforma?
A partir del
siglo XVI el Papado en Roma empezó a perder su poder y la Iglesia se sumió en
una profunda crisis. La riqueza material fue causa de corrupción. Muchos
miembros del clero descuidaban sus obligaciones religiosas y disfrutaban del lujo y de los placeres mundanos.
Cundieron las herejías. Bajo la influencia de las corrientes renacentistas los
hombres empezaron a criticar las doctrinas y los ritos de la Iglesia.
Los reyes,
que luchaban por aumentar su poder, extendieron su autoridad sobre el clero
cuya riqueza ambicionaban y trataron de reducir los derechos del Sumo
Pontífice.
Los reyes de
Francia obligaron a los Papas a trasladarse de Roma a Aviñón en el sur de
Francia, donde el Papado permaneció durante setenta años (1309-1378). Al final
de este "cautiverio babilónico" los Cardenales franceses eligieron a
un Papa francés que permaneció en Aviñón, mientras que los italianos eligieron
a un Pontífice romano que gobernaba en Roma. El Gran Cisma repercutió en toda
la cristiandad y suscitó en todas partes violentos conflictos. Cundió la confusión y se empezó a exigir
una reforma de la Iglesia en "su cabeza y en sus miembros".
La oposición
contra la Iglesia Romana se hizo particularmente violenta en Alemania donde los
arzobispos habían conquistado un fuerte poder político, gobernando como
verdaderos príncipes sobre extensos territorios. Los alemanes protestaban contra las grandes sumas de dinero que se
colectaban en Alemania y se enviaban a Roma. Causa de especial indignación era
la venta de las indulgencias mediante las cuales, con el pago de una cierta
suma, el pecador podía librarse de las penas del purgatorio.
En el año
1517 el monje agustino Martín Lutero publicó
95
tesis en que protestaba contra los
abusos que se cometían en la venta de las indulgencias.
Martín
Lutero (1483-1564), siguiendo los deseos de su padre, había comenzado a
estudiar las leyes. Pero el problema de la salvación eterna de su alma lo sumió
en tanta desesperación que decidió hacerse monje. Como resultado de sus
meditaciones y de la lectura de las Sagradas Escrituras llegó a la conclusión
de que la salvación sólo era decidida por Dios (PREDESTINACIÓN), sin requerir de los sacramentos, de las
ceremonias de la Iglesia ni del sacerdote.
Mientras
que la Iglesia Católica enseñaba que el hombre se salvaba por la fe y las
buenas obras, Lutero empezó a enseñar que las obras eran inútiles ante Dios y
que el hombre se salvaba exclusivamente por la fe. De nada servían tampoco las
indulgencias.
En el
momento de publicar las 95 tesis Lutero sólo pensó en protestar contra algunos
abusos. Sin embargo, al poco tiempo se puso de manifiesto que su pensamiento
significaba una doctrina nueva que no podía ser aceptada por la Iglesia.
En el año
1520 el Papa excomulgó a Lutero por hereje. El emperador Carlos V convocó la
Dieta de Worms y citó a Lutero. Este fue invitado a retractarse de sus ideas,
mas Lutero se negó e insistió en que sólo las Sagradas Escrituras contenían la
verdad; mientras que el Papa se podía equivocar. El emperador, apoyado por los
príncipes que se mantuvieron fieles a la Iglesia Romana, acordó proscribir a
Lutero y condenarlo a las penas que recaían sobre los herejes, tomando como
base el tribunal de la INQUISICIÓN.
Mientras
tanto la doctrina luterana ya se había propagado por gran parte de Alemania y
Lutero encontró el apoyo de varios príncipes.
El edicto de
proscripción no se pudo hacer efectivo. Lucero empezó a organizar su propia
Iglesia, la Iglesia evangélica, que negaba la obediencia al Papa. De esta
manera se produjo la división confesional de Alemania. Las autoridades
imperiales tomaron medidas contra los luteranos, ante las cuales éstos
protestaron, lo que dio origen al nombre de protestantes.
Después de apasionadas
discusiones teológicas y violentos conflictos que condujeron a la lucha armada,
protestantes y católicos llegaron a un acuerdo en la paz religiosa de Augsburgo
del año 1555 que estipuló que cada príncipe podía elegir entre el catolicismo y
el luteranismo y que los súbditos debían seguir la religión de su príncipe.
La doctrina
luterana se difundió por numerosos países de Europa y se pudo imponer
completamente en los países escandinavos.
Luego
surgieron otros reformadores que, si bien se inspiraron en Lutero, siguieron
caminos distintos.
Ginebra, una
ciudad independiente, había aceptado el protestantismo. En el año 1536 llegó de
visita a Ginebra Juan Calvino, un teólogo protestante francés, quien fue
invitado por los ginebrinos a permanecer en su ciudad para organizar la nueva
Iglesia.
Juan
Calvino (1504-1564) se había hecho
famoso por su libro "Institución de la Religión Cristiana" (1534),
cuya idea central era la idea de la predestinación: Dios, en demostración de su
poder absoluto, crea el mundo y el hombre y elige a unos para su salvación y
condena a otros para su eterna perdición. El hombre no puede alterar su suerte.
La única función que el hombre tiene en la tierra es honrar a Dios.
Calvino
organizó en Ginebra un régimen teocrático que no sólo controlaba la vida
religiosa, sino también la política, la economía, la educación, las
entretenciones y la vida de la familia. Impuso una moral austera, sosteniendo
que era un pecado ante Dios usar joyas y vestidos lujosos, bailar, jugar a las
cartas y cantar canciones frívolas.
El
calvinismo ejerció una fuerte influencia sobre el desarrollo económico, ya que
Calvino enseñaba que el trabajo formaba parte de la vida religiosa, en vista de que mediante el trabajo el
hombre honraba a Dios. Aplicación al trabajo, voluntad realizadora e iniciativa
fueron consideradas virtudes cristianas, y la prosperidad y el éxito fueron
interpretados como señales de ser elegido para la salvación eterna.
Muchas
personas llegaron a Ginebra para escuchar los sermones de Calvino. Luego
volvieron a sus países para reorganizar la Iglesia según el modelo calvinista.
La Iglesia Reformada de Calvino se impuso en gran parte de Suiza. En los Países
Bajos se estableció la Iglesia Reformada Holandesa y en Escocia la Iglesia
Presbiteriana. El calvinismo pudo penetrar también en Francia donde sus
representantes recibieron el nombre de Hugonotes.
En
Inglaterra la reforma fue decidida no tanto por razones religiosas, cuanto por
asuntos políticos.
Enrique VIII
(1509-1547) se quiso divorciar de su mujer, la infanta española Catalina de
Aragón, porque no había podido tener de ella ningún hijo varón y por haberse
enamorado de una dama de su corte, Ana Bolena.
Como el Papa
le negó el divorcio, Enrique VIII nombró a un nuevo arzobispo de Canterbury
quien le concedió el divorcio. El Parlamento proclamó el Acta de Supremacía
(1534) en virtud de a cual Enrique VIII fue designado jefe de la Iglesia en
Inglaterra.
Después de
la ruptura con el Papa, las puertas quedaron abiertas para que las doctrinas
protestantes penetraran en Inglaterra. La reina Isabel I (1558-1603) aceptó un
protestantismo moderado y organizó la Iglesia Anglicana como iglesia oficial
del reino.
Contrarreforma
Reforma de la Iglesia Católica
Frente a la
propagación de las doctrinas protestantes se produjo una reacción de la Iglesia
Católica que pudo superar la crisis que la estaba afectando desde hacía tanto
tiempo. La reforma católica o Contrarreforma permitió a la Iglesia reafirmar su
posición en Europa e iniciar la evangelización de los nuevos territorios
descubiertos en ultramar.
La Iglesia se vio robustecida por la fundación de nuevas órdenes
religiosas.
Los
capuchinos, orden derivada de los franciscanos, se dirigieron ante todo a los
pobres y los enfermos. Las Ursulinas, congregación de monjas, se dedicaron a la
educación femenina.
La
orden más famosa e importante fue la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio
de Loyola en 1534. Los jesuitas, sujetos a una disciplina particularmente
rigurosa, se pusieron incondicionalmente al servicio del Papa al cual quedaban
unidos por voto de absoluta obediencia. Los jesuitas se hicieron famosos por
sus excelentes colegios, su influencia sobre los príncipes y las cortes y su
labor misionera en América, África y Asia.
A lo largo
de toda su historia la Iglesia había celebrado Concilios con el fin de resolver
sus problemas centrales. También ahora muchos clamaron por la reunión de un
nuevo concilio con el fin de resolver los problemas internos de la Iglesia y de
tomar medidas contra los movimientos protestantes.
El Papa
Pablo III convocó el Concilio de Trento que, con dos interrupciones, estuvo reunido
desde 1545 hasta 1563 y que confirmó la doctrina tradicional de la Iglesia a la
vez que introdujo importantes reformas referentes a la administración y la
disciplina. El Concilio ordenó reformas de la vida monástica y decidió la
fundación de Seminarios para la formación de los sacerdotes.
Con el fin
de impedir la propagación de las doctrinas heréticas, el Papado reorganizó el
Tribunal de la Inquisición y lo colocó bajo la vigilancia de la Congregación
del Santo Oficio (1543) y estableció el Índice de los libros prohibidos.
La Iglesia
Católica, reorganizada y rejuvenecida, pudo detener el avance del
protestantismo y restablecer la fe católica en Hungría, en Polonia, en varios
territorios de Alemania y en el sur de los Países Bajos. Sin embargo, no logró restablecer
la unidad de la fe en toda Europa. La división religiosa se mantuvo.